martes, 15 de abril de 2014

Indiana Pacers ¿Candidato al anillo?

Mucho se está hablando esta temporada de la explosión definitiva de los Thunder con Kevin Durant a la cabeza, donde parece que han encontrado su “big three” con Westbrook e Ibaka para competir en las finales con los todopoderosos Miami Heat. También se ha hablado de la vuelta a la cabeza de unos jóvenes Portland Trailblazers o del siempre eterno San Antonio, al que siempre intentan jubilar y en la que pudiera ser la última participación NBA de Tim Duncan. A principios de temporada se habló de Brooklyn, equipo a la postre decepcionante pero con grandes nombres en sus filas, y en las últimas semanas, de Los Angeles Clippers, con los últimos movimientos en el mercado y con su buena racha de victorias aún cuando no pudieron contar con Chris Paul (en algo se notará la mano de Doc Rivers y el paso delante de Blake Griffin). Pero ¿qué se dice sobre Indiana Pacers

LeBron, Durant, George, Paul y Duncan en busca del anillo

Históricamente los Pacers han sido un equipo de luces y sombras en la NBA, de noches de éxito como aquellas ante los Knicks, y otras aciagas ante los Bulls, o aquella ante los Pistons. En los últimos años, Indiana ha pasado por un sendero sin rumbo fijo hasta llegar seguramente a la temporada pasada, año de consagración de estos nuevos Pacers.

Con el permiso de nuestro señor letrado, un Pacer fan por antonomasia, me he tomado la libertad de escribir las siguientes líneas, pues la melancolía se ha apiadado de mí y creo que es buen momento para mostrároslo. Como bien dicen los cánones, voy a empezar por el principio, por esos primeros recuerdos que le vienen a uno a la mente cuando alguien le menciona a la franquicia NBA ubicada en Indianápolis. Espero no defraudar.

Antes de empezar… un poco de historia

Podría comenzar este artículo en la ABA, donde Indiana Pacers se convirtió en el equipo más laureado de la liga predecesora a la NBA gracias a sus 3 campeonatos. Pero me remonto a los inicios de los Pacers en la NBA, después de Dantley e incluso después de “The Rifleman” Person, diez años después de la entrada del equipo a la mejor liga del mundo, y con ello me viene a la mente el nombre de Reggie Miller a finales de los 80. Uno de los pocos jugadores que ha visto nacer y morir su carrera en el mismo equipo, todo un icono. Miller fue elegido en el Draft de 1987 en el pick 11 de una clase dominada por “El Almirante” David Robinson. Procedente de UCLA, a muchos fans no les gustó su elección, ya que algunos preferían a un ídolo local como Steve Alford, nativo de la Universidad de la capital, los Hoosiers de Indiana. A Miller pronto le salió un lugarteniente en su aventura, el gigante holandés de 2,24 metros de altura Rik Smits, elegido con el pick 2 el año siguiente. “The Dunkin Dutchman” o como le conocíamos por aquí en España gracias al mítico Andrés Montes, “El Tulipán Blanco”, se convertiría en pieza inseparable de la historia de Miller y así mismo, de la de los Pacers.

Rik Smits abraza a Reggie Miller tras un tiro ganador

En el año 89-90 los Pacers realizaron un traspaso que añadiría una pieza más a un equipo en auge. Tras un año anterior desastroso, la llegada del alemán Detlef Schrempf procedente de Dallas Mavericks (como veis, predecesor de Nowitzki en la ciudad de Texas) aportó al equipo la pieza que le faltaba para conseguir balance positivo y llegar a los Playoffs. El equipo iba “in crescendo”, con Reggie Miller convirtiéndose en All Star indiscutible y uno de los mejores tiradores de la liga, y Schrempf siendo mejor sexto hombre al año siguiente. Pero más allá, muchos recordarán la temporada 93-94 con la llegada de Larry Brown, cuando los Indiana Pacers lograron 47 victorias, récord de la franquicia por aquel entonces. En aquel curso baloncestístico protagonizaron una agónica Final de Conferencia Este ante New York Knicks, donde a punto estuvieron de eliminarles. Muchos aún recordarán esos 25 puntos en el último cuarto que dinamitaron una ventaja de 6 puntos a falta de 9 segundos para los Knicks. Reggie Miller empezó a ser odiado en el Madison, y los Pacers se habían hecho un nombre en la NBA. Algunos como Spike Lee, aún se acuerdan de aquello.
Spike Lee entabló amistad con su peor pesadilla, Reggie Miller

En años posteriores, con Marc Jackson como base el equipo llegó a 52 victorias, ganando por primera vez en su historia el campeonato de la División Central. La llegada del actual coach de Golden State Warriors fue vital para el equipo, aunque la lesión de Reggie Miller, que volvió bien entrados los Playoffs, fue determinante. Rik Smits, mantuvo a Indiana con opciones haciendo su mejor temporada pero no fue suficiente. Al año siguiente el equipo no fue el mismo y parecía que había llegado el fin de una era… o casi.

Un nuevo ciclo… pero con Reggie

Un servidor reconoce que se empezó a aficionar a la NBA de manera fanática a partir de estas fechas, gracias a los últimos anillos de Jordan o el juego vistoso de los Sacramento Kings. Pero en la retina siempre quedan chispazos de unos Indiana Pacers rocosos, aquellos que se volvieron a hacer fuertes gracias a la llegada de Larry Bird en su banquillo en la temporada 97-98, y con una terna de jugadores más tirando a veteranos que otra cosa, pero que eran especialistas contrastados en lo suyo: Antonio Davis y Dale Davis en la pintura y Derrick McKey en el exterior. Además, Chris Mullin fichó por el equipo pegando sus últimos coletazos de calidad en la Liga (increíble presenciar a Mullin y Miller juntos en plena acción). Ese año, Reggie Miller y Rik Smits fueron All Star, los Pacers lograron el mejor record en victorias – derrotas de su historia hasta la fecha (58-24) y el equipo perdió en la Final de la Conferencia Este ante los Chicago Bulls de Michael Jordan en 7 partidos.

Michael Jordan vs Reggie Miller

El año del lockout y sobre todo el posterior fueron muy exitosos para la franquicia. Esta vez sí eliminaron a New York Knicks y se plantaron por primera vez en su historia en una Final de la NBA allá por el año 2000, que perdieron ante Los Angeles Lakers no sin antes dejarles un buen recado en el 5º encuentro: la paliza más abultada sufrida por los Lakers en Playoffs en aquella época (33 puntos abajo).

Pero lejos de comenzar una dinastía, la gloria llegó a su fin. Con el cambio de siglo, Larry Bird se retiró de los banquillos, y Rik Smits abandonó la práctica del baloncesto tras unos últimos años con problemas físicos. Chris Mullin volvió a su casa, Golden State, para conseguir una retirada dorada y jugadores como Marc Jackson y Antonio Davis, ya veteranos, abandonaron el equipo. Se volvieron locos y lo cambiaron todo. Fueron tiempos de reconstrucción con la llegada de Isiah Thomas al banquillo y la apuesta clara por rejuvenecer el plantel bajo la figura de Jermaine O’Neal, un prospect de High School que había deslumbrado en su primer año NBA en Portland. Jugadores como Jonathan Bender, Austin Croshere o Jeff Foster llegaron a Indiana como nuevos símbolos de un equipo que pretendía mezclar la calidad versátil de sus jóvenes con la lucha y experiencia de algunos veteranos.

Jermaine O'Neal fue la apuesta de la franquicia de Indiana

Nombres como Jalen Rose, Travis Best, Ron Mercer, Ron Artest o Brad Miller se unieron a los Pacers para hacer un equipo competitivo, pero nunca llegando a los niveles de pasadas campañas. El equipo no encontraba la estabilidad necesaria y siempre estaba rodeado de casos extradeportivos de trasfondo, como los de O’Neal, Tinsley o Croshere, claras apuestas locales. Pese a todo, en Indiana consiguieron renovar a Jermaine O’Neal por el máximo y retener a Reggie Miller 2 años más, y junto con la llegada de Rick Carlisle al banquillo en 2003 (entrenador asistente años antes) se convirtieron en un equipo con un estilo reconocible, duro, disciplinado y muy difícil de ganar, sobre todo en el por entonces Conseco Field House. Ron Artest fue elegido mejor defensor de la NBA en esa misma temporada y el equipo alcanzó un nuevo récord (61-21 que se mantiene hasta la fecha. Indiana Pacers se había convertido en el mejor equipo de toda la NBA, si bien terminó eliminado en las Finales del Este por los Detroit Pistons de Wallace & Wallace, máximos exponentes de la defensa en la liga y a posteriori, Campeones de la NBA. Eran malos tiempos para la lírica, la defensa y el “Estopa Mix” triunfaban en la mejor liga del mundo.

El detonante para la travesía: 19 de Noviembre de 2004 (Palace de Auburn Hills)

El incidente del Palace de Auburn Hills lo cambió todo. Nunca antes en la NBA se había producido un suceso de tan lamentables características. Los resquicios de las Finales del Este del año anterior quedaron saldados en una batalla campal donde a ningún jugador le temblaron los puños. Una falta de Ron Artest a Ben Wallace, con el partido decidido a favor de Indiana, fue la chispa que encendió el polvorín que terminó con el propio Ron Artest, Stephen Jackson, Ben Wallace, Jermaine O’Neal y hasta algún aficionado (John Green y su famoso lanzamiento de vaso) a mamporro limpio. David Stern tiró de mano dura y castigó el incidente con seriedad: Artest se quedaba fuera para toda la temporada incluido Playoffs, Jackson suspendido con 30 partidos, O'Neal con 25, Wallace con 6 y Anthony Johnson con 5, amén de las sanciones económicas pertinentes a cada uno de ellos. Los Pacers habían quitado del Olimpo de los “Bad Boys” a los Pistons de un plumazo.


No he podido encontrar un video de mejor calidad, i'm sorry! 

Aún recuerdo hoy en día, ya hace casi 10 años después, como Ron Artest se vio traumatizado tras aquel incidente. Llegó a jugar a buen nivel en otros equipos, como en Sacramento e incluso en los últimos anillos de los Lakers, pero nunca fue el mismo. De hecho, se cambio el nombre a “Metta World Peace”, curiosa paradoja, para quizás convencerse así mismo de que no era tan malo. Aún recuerdo como cada año, cada vez que su equipo visitaba la ciudad de Detroit, MWP se borraba del partido por un motivo u otro. Reconoció públicamente que le costó demasiados años superar esto, e incluso tenía que hablar con su psiquiatra en los descansos de los partidos. Bendita paciencia tuvo que tener esa mujer a la que veneraba. Eso sí, la esencia de Artest nunca se fue, sino acordaros de aquel codazo a Harden…

Volviendo a los Pacers, que es lo que nos ocupa, después de tal batalla campal y la dureza sancionadora del ex Comish NBA, Indiana tiró la temporada por la borda. Pasaron de ser un equipo aspirante al título a ser un equipo de parte baja del Playoff en el Este. Para colmo, Jermaine O’Neal se lesionaba tras volver de la sanción y el retorno de Dale Davis a la franquicia sirvió para dignificar la temporada del equipo, al menos en las eliminatorias por el título, con su 13ª presencia en las 14 últimas temporadas. En 1ª Ronda pudieron con los campeones de la División Atlántico, los Boston Celtics, en 7 partidos. A continuación, las eliminatorias les reservaban una cita con el destino. Esperaban los Pistons, a los que pusieron contra las cuerdas remontando su victoria inicial, pero 3 victorias consecutivas de los de la Motown dejaron a los Pacers fuera de la post temporada. Amarga última temporada para Reggie Miller, quien con 27 puntos en el partido decisivo se marchó ovacionado tras 18 años en la NBA. 18 años en los Pacers.

Reggie Miller se despide emocionado de Indianapolis

Con la retirada de Reggie Miller, se había acabado la leyenda de los Pacers de las 61 victorias, se marchó la ilusión en unos aficionados que no tenían un proyecto en el que creer. Era un buen momento para la reconstrucción y para limpiar la imagen de la franquicia tras lo vivido en la última temporada. Pese a su carácter díscolo, jugadores como Artest, Jackson y cía tenían buen cartel en la liga, y no pasó mucho tiempo hasta que el cabecilla de la pelea, Ron Artest abandonase el barco rumbo a Sacramento Kings a cambio de Peja Stojakovic. 

Lenta reconstrucción

Indiana se había convertido en un equipo de relleno dentro del Playoff de la Conferencia Este, sin ninguna aspiración más allá de dar guerra en las primeras rondas. Peja Stojakovic pronto abandonó el equipo en un traspaso criticado, pero pensado para devolver a Indiana a Al Harrington, un jugador drafteado por los Pacers en 1998 y que siempre se le consideró “de la casa”. Jugadores insignias del club como Austin Croshere o Anthony Johnson también abandonaron el equipo a cambio de una mezcla de jóvenes y veteranos que no subían el nivel de la plantilla.

Con la salida de Reggie Miller comenzaba la reconstrucción

Ni el fichaje de Marquis Daniels ni la posterior salida de Jackson y Harrington a cambio de Troy Murphy y Mike Dunleavy devolvieron a los Pacers a la élite de la liga. Para colmo, las apuestas del Draft no funcionaban. Anteriormente Jamaal Tinsley nunca convenció en el puesto de base y las llegadas de jugadores exteriores como Shawne Williams o Brandon Rush nunca funcionaron. Además, el equipo había hipotecado bastantes rondas en traspasos previos que hacían la reconstrucción más difícil. 

Rick Carlisle fue sustituido por Jim O’Brien, que intentó poner un estilo de juego al equipo con el que ni jugadores ni aficionados se sintieron identificados. La única esperanza Pacer fue el crecimiento de Danny Granger tras los traspasos de Stojakovic primero, y Harrington después. El de New México se convirtió en la estrella de un equipo que se quedaba año tras año fuera del Playoff.

Hibbert y Granger eran dos buenos pilares sobre los que construir

La llegada de Roy Hibbert en 2008 vía Draft, junto con la de T.J. Ford vía traspaso, ambos desde Toronto, empezaba a dar algo de luz al futuro de los Pacers. El interior de orígenes jamaicanos había demostrado sus movimientos al poste en Georgetown, escuela de grandes interiores NBA como Dikembe Mutombo, Patt Ewing o Alonzo Mourning. Por su parte, el ex de la universidad de Texas estaba catalogado como el jugador más veloz de la NBA, habiéndole disputado el puesto de base titular a José Manuel Calderón en Toronto, aunque venía precedido de un historial de lesiones graves en la espalda que a la postre le pasarían factura. En Indiana tenían por dónde empezar a sustentar el equipo, que se siguió completando en 2010 con la llegada de jugadores como Paul George o Lance Stephenson.

Algunos de los jugadores que se quedaron en el camino con Vogel

En esta travesía, quedaron atrás los nombres como los de T.J. Ford, Troy Murphy, Jarret Jack, Josh McRoberts o James Posey, jugadores importantes para O’Brien pero que terminaron abandonando Indiana con la llegada de un entrenador joven como Frank Vogel en 2011.

La vuelta de los Pacers

Con Vogel en el banquillo, los jóvenes fueron alcanzando más protagonismo. Se hicieron adquisiciones y salidas dudosas como los de Darren Collison, Leandro Barbosa, D.J. Augustine e incluso recientemente, la salida del ex Tar Heel Tyler Hansbrough o la de Gerald Green, que está asombrando en Phoenix, pero el tiempo ha dado la razón a los dirigentes de Indiana. Buenos jugadores que no casaban con la filosofía de Vogel. Podríamos decir que el único veterano que sobrevivió a la quema fue David West, y sinceramente, pienso que muy acertadamente.

Frank Vogel dando instrucciones la pasada campaña

No fue hasta el año pasado cuando Indiana Pacers se vio así mismo como un outsider al anillo en el Este. La grave lesión de Danny Granger durante la temporada hacía presagiar los peores augurios, pero no fue sino una oportunidad para dar más protagonismo a Paul George, que se convirtió en el nuevo líder de este equipo. Los jóvenes Pacers alcanzaron las Finales del Este dejando en la cuneta a Atlanta Hawks y New York Knicks. Esperaba Miami, Campeón de la NBA la pasada campaña, y equipo que les apeo en semifinales el año anterior.

En una lucha a muerte donde se fueron repartiendo las victorias consecutivamente en cada partido, Miami hizo valer el factor cancha en el 7º partido. La defensa de Paul George a LeBron James era comentada por todo el territorio americano, y no solo eso, el alero Californiano maravilló también con su arsenal ofensivo en el año que había debutado como All Star. Roy Hibbert demostró que podía hacer mucho daño al débil juego interior de Miami con Joel Anthony, Chris Andersen y Chris Bosh teniendo que jugar muchos minutos de 5. Y apareció Lance Stephenson de la nada como un jugador tapado muy a tener en cuenta.

LeBron James pudo con la gran defensa de Paul George

Indiana se marchó para casa ante el equipo que volvió a ganar la NBA, pero quizás con la lección bien aprendida de cara a 2014.

2014: ¿Por qué Indiana es candidato al anillo?

La verdad es que si habéis llegado hasta aquí, tenéis mucho mérito, no se puede decir que hayamos ido al grano. Esta temporada Indiana Pacers empezó asombrando a todos (o quizás no tanto) siendo el mejor equipo NBA durante muchas semanas, galardón que ahora mismo ostenta San Antonio Spurs (sí, otro año más en la cresta de la ola, ¿quién lo diría eh?). A pesar de que desde el All Star Indiana no ha sido el mismo equipo, perdiendo contra franquicias de mucho menos nivel, sus victorias ante Miami o equipos potentes del Oeste como Oklahoma invitan a los aficionados al optimismo, a pensar que pese a los rumores de malos rollos, no está todo perdido.

Leía un artículo en el que rara vez se había visto la debacle de un equipo puntero así, tan de repente, tras el All Star. Quizás los problemas de egos (en algunos casos llegando a las manos) o los líos de faldas en el vestuario entre Roy Hibbert y Paul George con una aficionada han podido descontrolar la buena senda que llevaba el equipo de Frank Vogel, pero si nos atenemos a lo que ha demostrado este equipo de lo que es capaz, hay que tener fe.

La amistad entre Hibbert y George se ha deteriorado

Les falta un punto para hacerse definitivamente con el primer puesto en el Este, que no se decidirá hasta el último momento, y eso en una hipotética Final de Conferencia puede ser clave, pero ¿Por qué creo que Indiana puede ganar la NBA? Os lo cuento.

Paul George
Paul George, el líder de Indiana

El auténtico líder de este equipo. Capaz de anotar, defender y asistir a sus compañeros. Empezó la temporada a un nivel estelar, incluso siendo candidato en la carrera por el MVP. Su bajón de nivel coincide con la mala racha Pacer, pero en los partidos clave suele aparecer.

Roy Hibbert
Roy Hibbert, garantía en la pintura

El gigante de Georgetown debe ser la pieza diferencial de estos Indiana Pacers. Se le ha achacado su irregularidad durante la temporada, pero siempre ha sido su seña de identidad. Cuando se le necesita para marcar las diferencias aparece, sobre todo en defensa. Le falta rebote, pero Vogel ha preferido que en los partidos importantes, se juegue más tiros en la zona y se dedique a taponar.

Lance Stephenson
Lance Stephenson, el efecto imprevisible

El tercero en discordia. Sir Lancelot ha explotado totalmente. Capaz de coger 15 rebotes y de dar 15 asistencias. Esta temporada ha estado coqueteando continuamente con el triple doble (ha logrado 5). Desde la llegada de Evan Turner ha bajado un poco el nivel. Muchos le achacan que busca más hacer sus números de cara a conseguir un gran contrato que el bien del equipo. Su carácter díscolo es un arma de doble filo, tanto para bien como para mal.

Fichajes clave

Se han ido jugadores aprovechables como Tyler Hansbrough, Miles Plumlee o Gerald Green, e incluso un referente en la franquicia como Danny Granger, pero Indiana ha acertado muchísimo en las contrataciones. 

La llegada de Luis Scola suma un jugador experto, ganador y con mucha calidad en la pintura de Indiana, algo diferente que no tenían.

Evan Turner debe ser una pieza importante desde el banco

Evan Turner es un jugador todoterreno. Un jugador “pegamento” capaz de defender, asistir y que entra muy bien a canasta. Un gran sexto hombre que además estaba anotando 20 puntos en Philadelphia. Una apuesta de presente y un seguro de vida para el futuro por si se va Stephenson. Para más inri, Turner estuvo a punto de formar parte de Miami Heat, y finalmente acabó en el máximo rival, una motivación extra.

Un Bynum sano puede ser determinante en Playoff

Por último, la llegada de Andrew Bynum también me parece determinante. Primero, porque evitan que cualquier rival directo cuente con él en sus filas. Segundo, porque aunque esté la mitad de los partidos sano, puede marcar diferencias. De hecho, Vogel lo sabe y le está reservando. Deben llevarle bien su carácter para que no dinamite el vestuario de un equipo trabajador.

Defensa

Si algo han demostrado estos Pacers es que son un equipo muy físico, capaz de llevar al límite a cualquiera. Tienen una buena rotación que les permite jugar con mucha intensidad los 48 minutos. Por dentro, tienen la intimidación de Roy Hibbert, por fuera, Paul George es capaz de defender a cualquier alero anotador sin mermar su producción ofensiva.

La intensidad defensiva y el físico, otra de las claves

Stephenson también ser un hueso para el escolta o base rival, mientras que con Evan Turner ganan un gran recambio y mucho equilibrio. En este apartado también debieran aportar Mahinmi y Copeland si Vogel lo ve oportuno.

Juego interior reforzado

La llegada de Luís Scola en verano ha sido un plus para un equipo que gana en veteranía y juego en la pintura. Scola es pura raza argentina y todo un ganador. Tanto él como David West son complementos excepcionales para Roy Hibbert en la zona, liberándole en muchos partidos del peso anotador.

Scola, un fichaje de raza y calidad

Mahinmi puede tener un papel digno en Playoff a la hora de dar descanso al gigante de Georgetown mientras que Lavoy Allen, pese a ser una adquisición de complemento, ya demostró en Philadelphia que no es manco.

Juego sin base

Tras muchos años dando tumbos, Frank Vogel ha encontrado la fórmula a sus problemas, y es tan fácil como que no hay bases puros en este equipo. George Hill viene siendo el titular, un jugador “made in Popovich” que terminó en Indiana, su estado natal, vía traspaso. Y luego está Lance Stephenson, capaz de todo, son una pareja de backourt que perfectamente puede dirigir, además de anotar.

George Hill ejerce de base titular en estos Pacers

C.J. Watson también puede aportar desde el banquillo con un buen lanzamiento exterior. Las asistencias no son un problema para un equipo donde hasta el pívot titular sabe doblar el balón y puede superar perfectamente los 5 pases de canasta.

Factor cancha
La cancha de Indiana Pacers, un auténtico fortín

Indiana es un equipo muy difícil de batir en su feudo. Con 6 partidos, es el equipo que menos ha perdido en su propio campo de toda la NBA, y si quitamos su mala racha de después del All Star, apenas había caído en un par de ellos. A día de hoy, estando igualados con Miami Heat en la clasificación, esta ventaja de campo puede ser vital en cualquier cruce. El Bankers Life Fieldhouse debe ser un fortín.

Actualización: ayer mismo, Indiana Pacers obtuvieron el seed #1 de la Conferencia Este tras la derrota de Miami ante los Pelicans.

Caracter

Han demostrado ser un equipo con carácter, capaz de crecerse en los partidos importantes. Este año han ganado 2 choques a Miami y a Los Angeles Clippers, 1 hace pocas fechas a Oklahoma y ha barrido a los Brooklyn Nets. También es capaz de remar contra corriente, como en aquél partido en el que remontaron más de 25 puntos a los Pistons para ganarles luego en la prórroga.

Paul George, dispuesto a reventar el aro Heat

En una temporada en la que los Heat no parecen imbatibles, los Pacers son un claro “outsider” del Este. ¿Candidatos al anillo? Es difícil saberlo, más aún cuando las últimas sensaciones invitan al pesimismo entre los “Pacersfan”. Seguramente tanto Heat como varios equipos del Oeste como San Antonio, Oklahoma e incluso Los Angeles Clippers parten por encima de ellos como favoritos, pero Indiana es capaz de todo, y por supuesto, también de lo mejor. Para el estilista de nuestro podcast, el amarillo puede estar de moda este verano.

Rubén
@MilanGurovic

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