lunes, 29 de abril de 2013

Chicago sigue a flote

Es curioso el pensamiento humano, pero cuando el barco se hunde toda la tripulación y pasaje abandona la embarcación a toda prisa para marcharse de él, tomando rumbo en dirección a los botes salvavidas, pero nadie se acuerda de los pocos o el único que se quedan a bordo de la nave, esos son los valientes como el capitán del navío y sus leales, aunque todo el mundo los de por muertos ellos confían en su proyecto con una fe tan ciega, que es incapaz de comprender para todos los demás. Pues este podía ser el resumen de los Chicago Bulls en lo que va de Playoffs, con el roster mermado por las lesiones o el bajo nivel de algunos jugadores bien por que se dejan llevar como el caso de RIP Hamilton, porque vuelven de lesiones recientes como Joakim Noah, Kirk Hinrich o Taj Gibson y con su arma más poderosa rodeada de enigmas a la hora de tomar una decisión, ¿qué hacer? si jugar este año o no arriesgar y esperar al siguiente, los de Illinois se resisten al temporal y a todos los que los daban por muertos, solo les quieren decir, la unión hace la fuerza.


La serie empezó en el Barclays Center, con unos Brooklyn Nets pintando la cara de los Bulls, hicieron un partido casi perfecto sobre todo la pareja formada por Brook Lopez y Deron Williams, también estuvieron muy bien secundados por Gerald Wallace y Joe Johnson, mientras que en los pupilos de Thibodeau solo apareció nuestro mejor hombre durante todo el año Carlos Boozer y el factor sorpresa formado por Jimmy Butler y el chiquitín de la clase Nate Robinson. Al final el partido se lo llevaron los locales por un 89 - 106.

Olvidando la pésima imagen ofrecida el sábado, nos vamos a transportar hasta el lunes, en este día se jugaba el segundo partido de la eliminatoria. Por el resultado final del partido me atrevería a decir que mucha parte de la victoria viene de esa figura del banquillo, de la que muchas veces no se le hace honor a su trabajo pero tiene mucha importancia sobre todo en estos partidos, gracias a Tom Thibodeau por el buen trabajo realizado de pizarra y por lo que parece arengando al equipo, se igualó la eliminatoria y así rompiendo el factor cancha que tenía antes de empezar la eliminatoria la franquicia de Brooklyn. El resultado del partido fue 90 - 82 con un esfuerzo colosal de todo el equipo pero en especial de Boozer, Deng, Noah y Hinrich. La eliminatoria iba 1 - 1 y ahora viaja al United Center hogar de una leyenda de la NBA, quién no podía ser otro que Michael Jordan, el cuál tiene su camiseta retirada y colgada del cielo del pabellón de Chicago.

Viajamos a "Windy Town" los locales tienen que defender su feudo, es uno de los principios fundamentales de como intentar ganar una eliminatoria de Playoffs, lección que por lo que se ha visto se han aprendido muy bien los Bulls, las espadas en todo lo alto, todo preraparado para desequilibrar la balanza a favor de uno u otro equipo. El partido casi siempre fue a favor de los locales, pero faltando 4'1 segundos Noah mete un tiro libre (único punto en todo el partido) y el resultado es de 79 - 76, PJ Carlesimo pide tiempo para preparar jugada y así intentar empatar el partido, casi obra el milagro, incomprensiblemente CJ Watson se queda solo abierto en la esquina del triple, todo el United Center contenía la respiración mientras que el 1 de los Nets lanzaba el tiro y Noah intentaba puntuearlo, por suerte para los intereses de los locales lo falló, y así la eliminatoria parecía coger tintes un poco más del color rojo de los Bulls.


Llegamos a lo que se podría denominar un final feliz pero eso sí, de infarto, se disputaba el segundo partido en la ciudad del viento, los dos equipos eran muy conscientes de lo importante que podía ser este partido, por eso se vio un partido muy disputado por ambos, tanto que se llegó a disputar tres prórrogas, pero vamos a empezar por el inicio. Los jugadores de los Nets en el calentamiento apalearon cariñosamente a Benny, se vieron varias cosas un tanto impactantes a lo largo de los 48 minutos, como la trifulca entre Nate Robinson y CJ Watson, que ya estaba precedido por unas declaraciones del base de los Bulls diciendo "No me cae bien, quiero destruirle" o también un curioso triple sobre la bocina de Brook Lopez. Pero es el momento de trasladarnos al último cuarto cuando faltaban 3:18 en el reloj, los visitantes llegaron a tener una ventaja de 14 puntos que pudieron ser 16, pero Watson falló incomprensiblemente un mate sólo, en esos momentos Robinson despertó, activó el modo jugón hasta el final del partido metiendo canasta de todos los colores, hasta que se llegó al final del último cuarto con un empate a 111. Era la hora de los valientes, llegaba la prórroga. Pero antes de empezar con el tiempo extra hay que destacar la actuación del 2 de los Bulls, acabando el último cuarto con 23 puntos, rozando el récord que posee Michael Jordan con 24 puntos en un cuarto de un partido de Playoffs.


La mayoría de los partidos en los que se disputan prórrogas con solo una es suficiente, pero a los Chicago Bulls no les termina de convencer esta idea como ya se vio en el presente y el pasado, en otro partido de Playoffs en el año 2009 y curiosamente jugando en el United Center, esta vez se medían a los Boston Celtics y se disputaron dos prórrogas, al final ganaron los locales con un Derrick Rose rozando el triple doble, 23 puntos, 11 rebotes y 9 asistencias. Si nos montamos en el Delorean y viajamos hasta el pasado sábado aunque no teníamos a nuestro jugador estrella, si que se pudo ver que el equipo de Illinois es duro de pelar, cree en sus posibilidades y si tienes a un hombre inspirado como fue el caso de Robinson, pues todo es mucho más fácil.

Las tres prórrogas fueron un duelo de auténticos cañoneros, protagonizadas por Robinson y Johnson, ambos no querían que las buenas acciones de su rival eclipsarán las suyas. Llegando a los segundos finales de la segunda prórroga, Noah dispuso de una canasta para cerrar el partido y conseguir la victoria para su equipo, pero Brook Lopez le colocó el tapón y así concluyó, lo que nos lleva hasta la tercera prórroga a falta de 20 segundos, el luminoso mostraba un 134 - 138, Boozer fallaba un tiro libre, pero apareció la figura del que menos se le esperaba, Nazr Mohammed cogiendo el rebote ofensivo y metiendo la canasta. El milagro se había obrado, consiguiendo el partido y dando un golpe encima de la mesa a la vez que los nuevos Nets se hundían psicológica y fisicamente, y así los locales recibieron su recompensa por seguir leales a sus planteamientos, mandando un mensaje: no vamos a cesar en el intento de salvar el barco aunque nos falte una figura clave como es Derrick Rose y más si somos apoyados por más de 20.000 almas capaces de dejarse la garganta, con tal de disfrutar de un espectáculo como el vivido en el último partido. Este vínculo tan fuerte entre afición y equipo sólo se puede reflejar en un lema.



José Luis Bustos
@JBustos22

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